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Amor sobre ruedas

Por: Revista Amiga

Hace 30 años Diana Spencer abordaba una carroza de cristal para desposarse y convertirse en Diana de Gales. Tú no tienes una carroza de cristal, pero en su lugar puedes escoger un auto de tu gusto y el de tu pareja gracias a una enorme oferta que incluye desde limusinas lujosas hasta clásicos, como esos […]

Hace 30 años Diana Spencer abordaba una carroza de cristal para desposarse y convertirse en Diana de Gales. Tú no tienes una carroza de cristal, pero en su lugar puedes escoger un auto de tu gusto y el de tu pareja gracias a una enorme oferta que incluye desde limusinas lujosas hasta clásicos, como esos que casi siempre se ven en fotos en blanco y negro.

La marcha desde casa hacia el altar debe ir sobre ruedas, al fin y al cabo son circulares y el círculo simboliza al eterno retorno. Ahora, ¿cuál será el auto de tus sueños, el que te llevará a dar el sí definitivo? Hay tantos modelos, colores y estilos como para hacerte difícil la selección. Pero dale un poco de tiempo al tema porque invertiste en tu vestido, en tu maquillaje y peinado y lo menos que querrías es que tu traje llegue comprimido a la puerta de la iglesia, y todo porque el auto que elegiste es del tamaño de una caja de fósforos.

Haciendo a un lado consideraciones de presupuesto, te ofrecemos varias posibilidades. De acuerdo al gusto de ambos, por supuesto, son sugerencias de las cuales podrían seleccionar una o utilizarlas como semilla para elaborar la suya propia.

La limusina

Podría parecerte la solución de un estadista o para la hija del icónico viejito millonario del Monopoly, pero tiene sus ventajas. La primera es que todo el mundo verá el auto y a ustedes como estrellas de Hollywood, listas para pisar la alfombra roja. Este es un vehículo amplio, cómodo, que invita a rodar despacio. Por tanto, le dará un aire muy de Hamptons a tu arribo a la iglesia. Encontrarás de varios estilos, desde una Cadillac blanca y prístina o una atrevida Hummer negra, hasta una Chevrolet que utiliza doble llanta en la parte trasera. Dado lo imponente del vehículo, el adorno puede ser parco o muy discreto.

El auto clásico

Una boda quiere fundar una relación que dure toda la vida y nada es mejor que un clásico para evocar estabilidad, tradición, belleza eterna (por algo han quedado como ejemplo de diseño) y, por supuesto, la mejorada calidad de vida que nos inspiran tiempos pasados. Tanto, que decimos que fueron mejores. En Guatemala encontrarás empresas dedicadas al alquiler de estos vehículos. Entre los modelos disponibles hay europeos y estadounidenses. ‘Una cosa importante: el acceso de la novia al interior del vehículo. Ningún problema, estos coches se construyeron para personalidades de Estado: presidentes, reyes, princesas
Tienen un habitáculo enorme y el acceso es comodísimo’, dicen personeros de Classic Car Rental, una empresa local. Además, un clásico es muy fotogénico, ustedes con él de fondo se verán muy bien en la foto, la cual lucirá preciosa en impresión monocromática.

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El auto audaz

Si se deciden por una propuesta diferente, por ejemplo llegar a la iglesia en un escarabajo o en un biplaza cabriolet (descapotable) tipo Shelby Cobra, entonces habrás elegido un vestido con pocos vuelos, de una tela que tenga una caída nítida o que no se arrugue. Además, en el caso de uno descubierto debes pensar en el tipo de tocado y maquillaje que usarás. Claro, se trataría de un auto nada amigable o incompatible con más compañía y él o tú, si deseas romper paradigmas, tendría que manejarlo hasta su destino. Más allá del bien y el mal, hemos sabido de parejas que han llegado en cabezal de trailer y hasta en motocicleta. Claro, estas son excentricidades, no te las tomes en serio.

La inmensidad de lo simple

Si tu recorrido es corto, por ejemplo de un hotel de La Antigua Guatemala a una iglesia de esa misma ciudad, podrían optar por la belleza del carruaje tirado por equinos. No, no se trata de parecer amish o cuáquero, sino de un medio de transporte que apela al cuento de hadas, a la cadencia del trote, que provoca tranquilidad y paz, ya que para iniciar algo duradero y perfeccionable nadie necesita prisa.

Finalmente

El vehículo, el que sea, debe estar en perfecto estado y lucir bien. No querrán ustedes que un desperfecto atrase la ceremonia y tampoco que al ver las fotos se den cuanta de que estaba sucio. El interior debe estar nítido, para evitar que manche o rasgue y, por supuesto, no debe oler a nada o estar fragante. En el caso de un clásico la mayoría de empresas prefieren que los conduzca un piloto propio. Y no dejan de tener razón, porque aunque las técnicas básicas de conducción no han cambiado en décadas, algunos modelos muy antiguos se manejan hasta con delicadeza. ¡Feliz transporte!
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Por León Aguilera Radford

Fuentes: Classic Car Rental. Carruajes de Ocasión. Limusinas de Guatemala.

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