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Los preparativos son parte de la boda

Por: Revista Amiga

Planificar una boda no es sencillo y la mayoría de novias se preocupan por lograr que este acontecimiento se lleve a cabo como lo han soñado toda su vida.  Pero eso no significa que el proceso tenga que ser tortuoso, estresante o agotador.  Aprende a relajarte en medio de tanto preparativo y a delegar algunas […]

Planificar una boda no es sencillo y la mayoría de novias se preocupan por lograr que este acontecimiento se lleve a cabo como lo han soñado toda su vida.  Pero eso no significa que el proceso tenga que ser tortuoso, estresante o agotador.  Aprende a relajarte en medio de tanto preparativo y a delegar algunas tareas, para disfrutar con tu amado el día del enlace.

[“Para evitar que la irritabilidad y la poca tolerancia te echen a perder la boda de tus sueños, lo recomendable es que planifiques los detalles y definas qué cosas puedes delegar y la fecha límite para tener listo lo planificado.  Esto te ayudará a minimizar el estrés”, Magda de Garrido, psicóloga y directora de la Fundación para la Juventud y la Familia, Juvenfami.]

Son muchos los detalles a cuidar durante su planeación, pero ese afán por la perfección y la ilusión del gran día, al combinarse con los problemas cotidianos del trabajo y la vida familiar, dan origen a un clima lleno de tensión y estrés que pueden llevarte a un ataque de nervios días antes de la boda.

Si vives con el temor de que tus planes de boda se arruinen, tratas de dirigir todas las actividades sin delegar responsabilidades, lloras con facilidad cuando las cosas no te salen como las planeaste y discutes con frecuencia con tu novio y familiares, sin duda alguna has perdido el objetivo de lo que implica el proceso de la organización de tu boda.

Estas situaciones tensas que surgen por diferencias o por estrés mal manejado traen consigo repercusiones que deterioran la relación de pareja o reducen la posibilidad de estrechar los lazos afectivos con la familia política.

Aquí un par de anécdotas para ejemplificarte de qué se trata: ‘Al visitar el primer lugar de eventos dije aquí quiero que nos casemos, pero Edwin me vio serio con cara de sigamos cotizando’, eso bastó para desatar entre nosotros la primera batalla por los preparativos de la boda.  La discusión y el llanto siguieron mientras nos alejábamos en el automóvil.  Lo positivo fue que luego de esa riña y cuando nos calmamos acordamos analizar y poner a votación la elección de los detalles de nuestro enlace matrimonial”.

“La ceremonia empezaba a las 15:00 horas y ya estábamos retrasados media hora, mi sobrina -una joven adolescente- lloraba inconsolable en el baño y me decía que no iría a mi boda, porque no le gustaban el peinado ni el vestido de dama.  Yo estaba con los nervios de punta con ganas de jalarla del pelo, pero en lugar de eso con voz firme le dije si tú no vas no me caso.  Al decirle eso se calmó, se secó las lágrimas y partimos hacia la iglesia”.

Frente a este tipo de altercados, la psicóloga Magda de Garrido, directora de la Fundación para la Juventud y la Familia, señala: “El estrés en la organización de la boda se traduce en comportamientos agresivos, angustia y muchas veces en el deseo de uno o de ambos novios de posponer la ceremonia o incluso de finalizar el compromiso.  Por ello la novia, por ser la primera y probablemente la única vez que lo haga, debe empezar a organizar su enlace con anticipación, fortalecer la comunicación con su pareja, aprender a delegar y rodearse de personas dispuestas a brindarle ayuda oportuna”.

Antes de explotar 

Si se presenta alguna situación estresante durante los preparativos procura hacer gala de tu inteligencia emocional.  “Eso quiere decir que como novia y futura esposa actives tu capacidad de identificar, comprender y manejar adecuadamente tus emociones y, a la vez, identifiques y comprendas las de los demás”, agrega De Garrido.

En la planificación de una boda hay muchas emociones implicadas, no solo de ti y de tu novio como futuros esposos, sino de sus familiares.  Por un lado puede haber alegría y por el otro tristeza, miedo o mucho entusiasmo; ninguno de estos sentimientos es negativo.  En realidad el manejo de esas emociones es la prueba del grado de tu inteligencia emocional.

Una de las características principales al ejercitar este tipo de juicio es el autocontrol porque las emociones son inevitables, pero saber cómo expresarlas sí está bajo tu control.  Por ejemplo, si te enoja el comentario hecho por algún familiar, de ti depende hacer o decir algo que rompa la armonía y dé paso a un ambiente desagradable, principalmente durante la preparación de un día tan importante para ti y tu novio.  Otra de las características de la inteligencia emocional es la empatía, la cual se define como la capacidad de ponerte en los zapatos o en el lugar de otros.  Por ello, durante los momentos previos a la boda es necesario que luches por no ver las cosas solo desde tu ángulo, sino que procures ubicarte en el lugar de los demás para comprender cómo se sienten.  Eso te ayudará a ser más comprensiva y a tener más paciencia para evitar conflictos.

Límites claros

Si con tu pareja desean ganar independencia necesitan transmitírselo con respeto, sabiduría y firmeza al resto de familia, principalmente a sus padres, para que cuando se presente la ocasión les recuerden los límites que como núcleo y futuro matrimonio han establecido en cuanto a su intervención.  “Por ello es importante que acuerden límites claros de cómo y hasta dónde se dará la relación con sus padres y suegros, antes, durante y después de la boda”, añade De Garrido.

A pesar de que existen cientos de publicaciones especializadas con consejos para organizar una boda, “la falta de experiencia y la poca confianza de tomar sus propias decisiones lleva a uno o a ambos integrantes de la pareja a pedir ayuda a sus papás”, explican los esposos y consejeros Mynor y Dayrin Izquierdo Roca, intercesores matrimoniales.

En relación a esto, los expertos afirman que distribuir parte de la responsabilidad es importante porque los preparativos a veces se vuelven frenéticos y los novios se sienten agobiados.  Pero antes de delegar necesitan estar siempre en sintonía con lo que desean lograr con su boda.

Si deciden acudir a sus papás deben estar conscientes de que “al pedirles ayuda, ya sea consejos o soporte económico, sin darse cuenta les otorgan autoridad de participar e incluso decidir en los preparativos o en su futura relación de matrimonio”, agregan los intercesores Izquierdo Roca.  “Si bien rara vez los papás participan con la mera intención de desintegrar a la pareja o hacer daño, a los ojos de la otra familia curiosamente es lo que parece”.

Ahora, ¿cómo solucionar esto sin dañar la relación con los padres o con la pareja?  “Lo primero es hacer la diferencia de relaciones y roles, y con amor explicar esto a cada uno de los grupos, pues la relación que más peligra siempre es la de la joven pareja”, indica Rita Polo de Ponciano, psicóloga y terapeuta familiar.  Por eso el respeto, la distancia y el balance adecuados son fundamentales.

Al respecto la nueva pareja debe fomentar una buena interacción entre ambas familias.  “Esto se logra al organizar algún tipo de comida, paseos u otras actividades que contribuyan a que ambos grupos se conozcan mejor y tengan más oportunidades para compartir amenamente, y así estrechar los vínculos familiares”, explica De Ponciano.

Es muy importante que recuerdes que esta experiencia marcará toda tu vida y que los preparativos son parte de la celebración, así que procura disfrutarlos.  Ahora bien, si has decidido tener una boda en grande pide ayuda, pues seguramente más de una amiga o pariente se sentirá dichosa de poder ser parte de este gran evento. Si mantienes la calma será más grato para ti y tu pareja recordar los días previos a la boda.

Armonía duradera

  • La psicóloga Rita Polo de Ponciano comparte algunas recomendaciones para tener una relación saludable con la familia extensiva, evitar roces y compartir sanamente con ellos.
  • Recuerda que cada persona y familia es única.
  • Muestra genuino interés por el bienestar de todos.
  • Recuerda que cada familia tiene sus propias costumbres y merece respeto.
  • Procura que el tiempo compartido sea equitativo con ambas familias.
  • Nunca hagas comparaciones.
  • Mantén un dialogo abierto, honesto y sincero con tu familia política.
  • Vigila que tu disposición de dar y recibir sea con agrado.
  • Busca lo positivo de cada persona.
  • Respeta los espacios, tanto el de tu pareja como el de cada familia.
  • No impongas, sino solicita.

[“…lo que más recuerdo es que nuestra primera pelea fuerte cuando éramos novios fue por los preparativos.  Habíamos pasado dos años sin una discusión grande hasta entonces”, Marie Urízar, lectora de revista AMIGA a través de Facebook.]

Consejos del experto

El doctor Gregory Jones, psicólogo clínico de la Asociación de Psicoterapia en Washington, DC, afirma que “muchas personas no entienden lo difícil que son los preparativos, hasta que están en medio de ellos, pues las bodas suelen cobrar vida propia”.  Por ello este profesional comparte algunos consejos:

  • Adquiere una sana y balanceada alimentación.  Comer bien marca la diferencia respecto a cómo te sientes.
  • Cuida tu figura.  Si te sientes cómoda en tu vestido de novia eliminarás un buen porcentaje del estrés prenupcial.
  • Busca tiempo para tomar un descanso.  “Enfócate en el cuidado personal, en actividades de relajación, que alejen de tu mente todo lo concerniente a los preparativos”.
  • Encuentra apoyo.  Tómales la palabra a los amigos y familiares que te ofrecen ayuda.  Delega tareas en tus seres queridos.  En la mayoría de casos estarán encantados de ayudar.
  • Busca apoyo en la Red.  Existen páginas que te ayudan a crear tu propio sitio de boda para marcar las fechas, horas, ideas y detalles para la recepción.  “La tecnología te ayudará a eliminar una gran parte de la ansiedad y el estrés y hacer que sea mucho más fácil comunicarte con tus colaboradores y mantener todo organizado”.
  • Y lo más importante: ajústate al presupuesto para que las cosas no se salgan de control.

Fuente: http://www.districtpsychotherapy.com

[“Ten presente que en los últimos días previos a la boda será inevitable que el nerviosismo se haga presente.  Cuando esto suceda ejerce control sobre tus reacciones para no dañar a tus seres queridos”.  Magda de Garrido, psicóloga y directora de la Fundación para la Juventud y la Familia, Juvenfami.]

Por Karla Rímola

Fuentes: Magda de Garrido, psicóloga familiar y directora de la Fundación para la Juventud y Familia, Juvenfami, teléfono (502) 2339-1652.  Mynor y Dayrin Izquierdo Roca, intercesores matrimoniales, consejosdeexito@gmail.com  Rita Polo de Ponciano, psicóloga clínica con especialidad en salud mental, clínica de Orientación Familiar y Psicoterapia Personalista, teléfono (502) 2367-5436. Inteligencia en pareja, un encuentro entre la razón y la emoción, Editorial Norma.

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